Cuquita
Cuerpo

El bienestar mental incluye el bienestar emocional, que consiste en la capacidad de manejar las emociones. Esto no quiere decir que se deban reprimir éstas, sino todo lo contrario. Reconocerlas y aceptarlas, y sentirse cómodo cuando se manifiestan las emociones desagradables, es sinónimo de equilibrio emocional.

Quererse a uno mismo, mostrarse flexibles ante el cambio, y resolver los conflictos y las tensiones con los demás, nos ayudan a mantener el equilibrio emocional y a disfrutar de la vida plenamente.

Encontrarse con uno mismo es una prioridad para el equilibrio emocional, y en muchas ocasiones esto requiere voluntad. Así que aquí te damos algunos consejos que puedes llevar acabo para encontrar ese equilibrio metal que te ayudan a estar en armonía con tu interior y con tu entorno.

1. Cuerpo sano para tener una mente sana

Es necesario que cuides tu cuerpo para que tu mente también esté sana. El ejercicio regular y la dieta equilibrada van a influir positivamente a tu estado anímico y a tu nivel de energía. Deberías consumir poco alcohol y no fumar. La vida sana siempre tiene premio.

2. Tómate un tiempo para reflexionar

Tomarte unos minutos al día para reflexionar puede ser bueno para ayudarte a minimizar los problemas que pueden surgir en tu vida. Para ello, puedes realizar ejercicios de meditación o simplemente tomarte unos minutos antes de acostarte para repasar cómo te ha ido la jornada.

3. Respira

Realizar ejercicios que trabajan la respiración, como los de yoga o Mindfulness pueden guiarte hacia la sabiduría interna, oxigenarte, y proporcionarte un mayor bienestar. Intenta trabajar esta faceta regularmente y serás recompensado con una gran calma y un mayor insight.

4. Identifica y conserva las relaciones sanas

Para mantener un entorno sano, lejos de malas vibraciones, es necesario que identifiques y reconozcas a las personas que te ayudan a crecer, y aquellas que no. Aparta de tu vida a las relaciones tóxicas.

5. Observa tus palabras

Esto puede ser complicado. Es habitual que discutamos con gente, es parte de la vida. Pero sé consciente de cómo haces esto. En las situaciones complicadas, mejor que te des un tiempo para respirar y volver al presente. Si has de decir algo, que no sea en caliente. Siempre piensa en la regla de oro: no le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.

6. Practica la gratitud y la compasión

Esto parece fácil pero no lo es. No importan los problemas porque siempre hay algo por lo que puedes estar agradecido, aunque simplemente sea: poder caminar, comer o vivir. Esto no quiere decir que no haya que luchar por vivir mejor, pero hemos de ser conscientes que el solo hecho de estar vivos ya es un motivo de alegría.